La consecución de bandos en las más importantes ciudades medievales y modernas era inevitable, dada la falta del establecimiento permanente de tribunales de justicia en los centros de población urbana. 
 
Esta carencia, que se manifestaba en la manera itinerante del tribunal de justicia real, ocasionaba que la mayoría de las veces los nobles y burgueses cogieran la justicia por su mano. De este modo, se abría un ciclo de violencia que podía durar varias generaciones. Por otra parte, la figura del contrabandista estaba íntimamente unida con la del bandolero. En el siglo XVI el fraude a la Hacienda pública estaba más que organizado. Finalmente, el fautor era quien acogía, sostenía y ayudaba al contrabandista o bandolero. Normalmente era de condición servil, aunque podía darse excepciones de importancia como en el caso del duque de Gandia.
 
Garés, que fue presentado ante un numeroso público por el archivero municipal y cronista oficial de la ciudad, Aureliano Lairón, prepara en la actualidad su tesis doctoral y ejerce su investigación en el departamento de Historia Moderna, mientras imparte docencia universitaria en la facultad de Geografía e Historia de Valencia.
 
Carlos Correal, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alzira, expresó su satisfacción por la actividad llevada a cabo y le entregó al conferenciante varios libros de historia publicados por el Consistorio.
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