ha continuado: "el programa d’Obrim les portes es un programa comarcal pionero en el panorama turístico que atrae numerosos turistas de todos los rincones de nuestra geografía y que además, implica a gran parte de la población en la elaboración de las rutas, tal y como demuestra el caso de Montaverner, El Ràfol de Salem; Benigànim, Alfarrasí…", "por el esfuerzo, dedicación y participación de los valldalbaidinos en la representación de los diferentes milagros, mitos, leyendas y tradiciones que se han escenificado y teatralizado a lo largo del programa": ha subrayado Tortosa.

El pasado sábado 26 de mayo a las 10:30 h, se concentraron en el Ayuntamiento de Montitxelvo unas 75 personas para realizar la ruta del agua. El alcalde de población, Josep Miquel Climent, dio la bienvenida a todos los asistentes y explicó todos los recursos hídricos que forman la ruta. Los turistas realizaron un itinerario circular de cinco kilómetros y descubrieron: el acueducto de los s. XV-XVI, el molino de agua, las balsas de riego, las minas de agua, el sistema de riego, las diferentes fuentes, la arcada del Planet y el alcabor de Remigio entre otros.

El pasado domingo 27 de mayo, el Ayuntamiento de Montaverner acogió a más de 500 personas. La alcaldesa de la población, Elisa Amparo Rosas, dio la bienvenida a todos los participantes y agradeció la labor realizada en la interpretación del Milagro de San Blas al grupo de voluntarios vecinos de Montaverner. Rosas ha destacado que “desde el ayuntamiento estamos apostando por el turismo de interior y por la recuperación de las tradiciones orales con el fin de darlas a conocer a todos los públicos”. La alcaldesa ha concluido: “esta ruta ha sido posible gracias al trabajo de todos los vecinos de Montaverner que han participado en la representación del milagro”.

Más de 50 personas entre actores, músicos y equipo técnico interpretaron y escenificaron el milagro de San Blas basado en la tradición escrita datada el 3 de abril de 1741 y escrita por el párroco D. Esplugues a partir de 1731, documento custodiado en el archivo parroquial.

El milagro está basado en el cuidado a todo el pueblo de Montaverner de la epidemia de difteria, llamada también del "garrotillo" desatada a finales del S.XVII, la cual se localizaba en la faringe, nariz, laringe, tráquea y bronquios, formando unas falsas membranas en las mucosas que dejaban úlceras más o menos profundas, causando de esta manera la muerte por asfixia, además de ser contagiosa. En 1677 había muerto mucha gente del pueblo quedando sólo 30 casas aproximadamente, el sacerdote Juan Peralta, el Justicia y el Jurado salen del pueblo, junto con otros vecinos a recibir la imagen del Santo en el límite con Bèlgida, cediendo así su imagen. En andas y a modo de procesión entró en la villa por la parte baja de la calle Mayor hasta la iglesia. En la primera casa una niña, de unos 10 años, moribunda, que le se descubría el garguero. La niña y sus padres invocaron al Santo, recuperando así la salud. Lo mismo pasó con los demás enfermos, hecho ocurrido el lunes de Pascua 11 de abril de 1678. Al finalizar los visitantes recibieron un obsequio del Ayuntamiento de Montaverner.

 

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