Esta es la intención. Contar historias objetivas, desde lo subjetivo. Trasladando impresiones, sensaciones y emociones. Contando la realidad vivida, desde la anécdota y el incidente, que siendo muchas veces irrelevante, dice más de la realidad vivida que el mensaje que queda para la posteridad.

Por ejemplo, el último Pleno del Ayuntamiento de Xàtiva, celebrado el Sábado 28 de Mayo. Momento en el que los 21 concejales y concejalas elegidos debaten públicamente sobre los asuntos que obligatoriamente deben ser allí tratados para su aprobación. Un debate ciertamente descafeinado porque la mayoría de las cuestiones ya han sido tratadas y acordadas en comisiones previas, por lo que resulta como una función donde están los papeles acordados. Pero queda sitio para la improvisación y existe un enorme interés por ganarse el favor del público asistente.

La escenografía es solemne, como un teatro, donde el escenario lo ocupan las autoridades ubicadas en un estrado a mayor altura que el público asistente. Estos suelen ser afines a los partidos o ciudadanos afectados por algún punto concreto a tratar. Su primera ocupación es tratar de sobrevivir hundidos en unos viejísimos y antihigiénicos sillones que parecen ser capaces de acabar devorando a su ocupante.

El Pleno se inicia cuando el Alcalde ocupa su sillón presidencial, que tiene pinta de ser bastante incómodo. En esta última ocasión, resultó curioso observar como éste y los otros cuatro integrantes masculinos del grupo socialista, vestían impolutas camisas blancas, por supuesto sin corbata, a modo de tácito uniforme de trabajo. En el resto de grupos no parece haber disciplina en este sentido y se inclinan por vestimentas diversas.

En los plenos se habla por riguroso turno de cada punto planteado, lo que impone repeticiones aburridas, cuando las opiniones son coincidentes, lo que ahora suele ser habitual. Se echa de menos un esfuerzo de imaginación y creatividad para no repetirse.

Por el contrario cuando hay disensión, es el momento y la oportunidad de explicar a la opinión pública dónde están las diferencias. El PP a la hora de la crítica, es seguro que recibiría encantado un ataque de amnesia general, porque lo tiene muy difícil a la hora de ensamblar críticas creibles sobre realidades de las que es absolutamente responsable. Demuestran valor sin embargo, aunque poco acierto, al intentar desarrollar la tarea de oposición que les corresponde, sabiendo que su intento obtendrá una reacción apabullante y en el caso de algunos portavoces, mordaz y caústica a más no poder. Ciudadanos, con un representante ubicado en el extremo de la gran U del escenario, hace sus pinitos guiado sólo por la intuición, que a veces no es suficiente para compensar su enorme inexperiencia en esas lides.

Cada grupo tiene un portavoz que es el que más faena suele tener, pero a medida que avanza la legislatura, casi todos los concejales van interviniendo, aunque algunas formaciones políticas cuentan con integrantes poco hábiles para la oratoria. Es notable la diferencia entre los que leen y los que intervienen a capella. Los temas son a veces muy técnicos, de difícil comprensión para el vecino o vecina que asiste intentando pescar algo del complejo lenguaje técnico que se utiliza sobre todo en materia de hacienda o urbanismo.

En este último Pleno se habló por ejemplo de PROEXA, ente municipal que a la mayoría resulta desconocido o de los estatutos del Consell Esportiu, que se reforman para corregir exclusiones antidemocráticas. Se acuerdan cosas sobre la ORA lo que indudablemente interesa mucho al ciudadano de a pie que va en coche y tiene un problema permanente con su aparcamiento. O de la acertada gestión de la concejala de Bienestar Social que ha permitido a la ciudad disfrutar de un magnifico local sobre cuyo uso, sin embargo, planean negros nubarrones.

Luego está el capítulo de las mociones, que sobre diferentes temas presentan los partidos, a veces juntos, a veces en solitario, y que se aprueban por salomónica votación. A veces se aprueban acuerdos que son sobre todo testimoniales, es decir, con muy poca utilidad práctica pero muy útiles para exponer la forma de pensar de cada cual sobre temas de gran interés En ocasiones, son muy concretos y buscan resaltar y modificar deficiencias de medidas políticas. Este pasado mes se habló del lenguaje de signos, del colectivo LGTBI cuyo día se celebra próximamente o el hermanamiento con la ciudad de Vila-Real.

Este último tema que en apariencia es un mero formalismo, dio lugar sin duda a un interesantísimo debate entre dos interpretaciones antagónicas de la historia. Fue divertido ver como una moción del PP sobre las subvenciones de la Diputación contaba con el apoyo momentáneo de dos concejales despistados que llevados por las inercias habituales equivocaron el sentido de su voto.

Y por último, están las preguntas, en primer término entre los propios concejales, que a veces resultan bastante incomprensibles ya que se plantean temas banales que parecen más propios de comentario en un pasillo. Un macetero roto, un contenedor lleno, unos bancos desaparecidos….

Después, y sólo desde el cambio político tras las últimas elecciones, hay un turno final para preguntas del público, que como todo necesitará de un tiempo para asentarse y resultar de utilidad ya que a día de hoy se utiliza más para exponer opiniones personalísimas y a veces un tanto confusas.

Eso pasó en el último Pleno del Ayuntamiento de Xàtiva. O eso me pareció a mí…

Fdo.: Artemina Canina.

 

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