La Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano, de la Consellería de Cultura y Deportes, ha declarado Bienes de Relevancia Local, los puentes de hierro del Xúquer, con la categoría de Monumento de Interés Local. El Ayuntamiento de Alzira va a delimitar la zona de protección de los dos puentes  que se hallan en el término municipal como son el Pont de Ferro d’Alzira y Ponts de la via férrea Alzira-Carcaixent.

Por Decreto del Consell Valencià de 27 de julio  de 2010 se han declarado Bienes de Relevancia Local, en la categoría de monumento, los puentes de hierro del Xúquer por su interés constructivo, muestra de la obra de ingeniería que supusieron en su momento al sustituir los hasta entonces puentes de piedra.

El concejal de Patrimonio, Carlos Correal, ha destacado: “Este tipo de noticias siempre son muy bien recibidas ya que supone la puesta en valor de nuestro patrimonio, del que tan orgullosos nos sentimos. En este caso, los puentes de hierro del Xúquer han sido declarados Bienes de Relevancia Local en la categoría de Monumento de Interés Local. Tanto el emblemático Pont de Ferro como los del ferrocarril. Desde el Ayuntamiento de Alzira, vamos a modificar el catálogo de Bienes y Espacios Protegidos a efectos de reclasificar los citados puentes e incluirlos en el listado de Bienes de Relevancia Local, además de delimitar su ámbito de protección”.

En Alzira se hallan, el Pont de Ferro que une el barrio de Santa Maria con la Vila, siendo el nexo del margen izquierdo del río con el núcleo principal de la ciudad, situado en la margen derecha, y los dos puentes del ferrocarril, situados en la línea de término con Carcaixent.

Tras la inundación del 4 de noviembre de 1864, conocida como de San Carlos, la Dirección General de Obras públicas del Estado encargó el proyecto al ingeniero Enrique González Granda. Así pues en 1899 fue diseñado como una de las soluciones a las inundaciones, al sobrevolar el cauce del río con sus setenta y dos metros de luz y no descansar ningún pie en el mismo. Entre 1911 y 1918, se llevaron a cabo las obras, por un importe de 400.000 pesetas, para sustituir en 1921, una vez comprobada su eficacia, el antiguo e histórico Pont de Sant Gregori, que fue derruido, conservándose algunos restos ocultos bajo el actual Puente de José Pellicer.

Se trata de un puente de un único arco geminado, estilo “bowstring”. Consta de un tramo de 72 m. de luz sobre potentes muros de  contención.  La altura de los arcos es de 8,90 m. En 1986 fue objeto de una intervención de refuerzo que afectó nada más que los contrafuertes, pero en 1995 la estructura metálica fue reparada y pintada.

Continúa en activo, siendo uno de los accesos a la población. Su interés es por tanto arquitectónico, histórico y etnológico. En su momento fue paradigma de la ingeniería y la modernidad. Constituye una de les imágenes de referencia más importantes de la ciudad.

Los otros dos puentes de la Vía Férrea Alzira – Carcaixent, no son de la misma época, aunque sí de similar tipología. El primero fue construido en 1909, por la Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona, para sustituir un antiguo puente de madera. Posteriormente al duplicar la vía se alzó en 1926, el segundo puente,  de características similares pero a un nivel ligeramente superior respecto el anterior.

A diferencia del Pont de Ferro d’Alzira, cuyo perfil es curvilíneo, estos son de trazados rectilíneos. Tienen una luz de 69 metros, con dos vigas de “Pratt” de 8 m. de altura, trabadas con cruces de san Andrés de disposición “Warren”.

El rosario de pueblos de la Ribera que se jalonan a lo largo del recorrido del Xúquer implicó la instalación de más de una veintena de puentes de diferentes medidas y características, conformando un conjunto de puentes de principios  del siglo XX como los de Gavarda, Alberic, Sumacàrcer, Albalat, Riola, Sueca, Cullera y Fotaleny, entre otros. Esta gran variedad de puentes  construidos a lo largo del siglo XX suponen un gran valor cultural que ahora se ve reconocido.

La Revolución Industrial supuso la  introducción de nuevos materiales constructivos, como el acero laminado, el vidrio plano o el hierro colado, que permitían a la vez la revolución de los transportes y la comunicación, la creación de nuevos espacios funcionales para la reciente factoría y sociedad industrial, como fábricas, almacenes, mercados y puentes. Nuevos elementos que reunían al mismo tiempo tecnología, funcionalidad, modernidad y belleza.

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