La reducción de las defensas que se produce en situaciones de frío, facilita la aparición de enfermedades como gripe, bronquitis y neumonía.

Son grupos de riesgo, entre otros, las personas sin recursos o sin hogar, los enfermos crónicos, los recién nacidos y las personas mayores.

El Departamento de Salud del Hospital Universitario de La Ribera recomienda adoptar una serie de medidas con el fin de prevenir los problemas de salud que suelen derivarse de las bajas temperaturas que se alcanzan durante los meses de invierno, época en la que suele registrarse un agravamiento de las enfermedades crónicas en relación con el resto del año.

Cabe destacar que en situaciones de frío disminuyen las defensas y se producen cambios en el organismo que facilitan la aparición de enfermedades como gripe, bronquitis y neumonía, al tiempo que se agravan enfermedades crónicas, sobre todo las cardiacas y respiratorias.

Existen unos grupos de riesgo, en los que es necesario reforzar las medidas de prevención. Estos grupos están formados por personas sin recursos o sin hogar; los enfermos crónicos; los recién nacidos y lactantes; las personas mayores; las personas que presentan casos de intoxicación etílica, y las personas que practican deportes al aire libre en zonas frías (alpinistas, montañeros, cazadores).

Así, los expertos del Departamento de Salud de La Ribera recomiendan limitar las actividades al aire libre ante las bajas temperaturas, sobre todo si se pertenece a algún grupo de riesgo, y abrigarse bien, con especial atención a la cabeza (gorro de lana, sombrero), cuello (bufanda), pies (calzado resistente al agua, calcetines de algodón y lana) y manos (guantes, manoplas).

Igualmente, dentro de la casa es recomendable tener un buen aislamiento térmico de la vivienda, evitando las corrientes de aire y las pérdidas de calor por puertas y ventanas. En este sentido, se debe utilizar el sistema de calefacción con el fin de mantener una temperatura de en torno a 22º.

Es importante mantener y reforzar los hábitos de higiene, puesto que, durante los meses de invierno se produce un aumento de la circulación de virus, que se contagian, sobre todo, a través de la vía aérea y del contacto con las manos. Por ello, es necesario lavarse las manos con frecuencia y, al toser o estornudar, cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo de papel desechable o la cara interna del codo.

Conviene, también, hacer comidas calientes que aporten la energía necesaria, sin renunciar a una alimentación variada. No hay que olvidar aumentar el consumo de agua, ya que en épocas de frío, al igual que en las de calor, se produce una mayor pérdida de líquidos que se deben reponer.

Otro aspecto a tener en cuenta es la salud de la piel que, al estar expuesta al frío y la humedad, puede sufrir grietas y sequedad. Para evitarlo, los expertos del Departamento de Salud de La Ribera recomiendan hidratar la piel con cremas específicas y utilizar protectores labiales.

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