Por ello, la Asociación de Propietarios Forestales del Macizo del Caroig y los Montes de Alicante ha mencionado que existe una normativa de la Conselleria de Agricultura que es “preciso cumplir” para evitar la posible desertificación y la desaparición de estos frutos otoñales.

Manuel García, presidente de AFOCA, indica que “la búsqueda y recogida de éstas y en especial del conocidísimo níscalo, rovellón, pebrazo… es una actividad tradicional profundamente enraizada en nuestras gentes que se ha desarrollado sin causar grandes impactos. Sin embargo, desde hace unos años, en algunas zonas ha alcanzado niveles muy elevados, tanto es así que la Administración Valenciana con el fin de evitar la fuerte presión ejercida sobre el medio natural tuvo la imperiosa necesidad de regular su recolección”.

AFOCA recuerda las normas que deben tener en cuentan quienes practican esta actividad los fines de semana. “La normativa -señalan los propietarios forestales- prohíbe remover el suelo del bosque con cualquier tipo de herramienta y establece un límite máximo en la recogida de setas de seis kilos por persona y día”. También se exige realizar la recolección en cestas de paja, mimbre o caña con el fin de permitir la expansión de las esporas. Por último, los propietarios recomiendan la utilización de navajas o similares para cortar los ejemplares por su base, “sin  olvidar que se debe evitar el circular por los caminos de tierra recién llovidos o con firme blando  y nunca dejar restos de fundas de alimentos esparcidos por la montaña”.

Los fines de semana los bosques sufren una invasión, pero no sólo sobre los espacios públicos sino también sobre las fincas privadas. Ante esta situación AFOCA  señala que “el 66% por ciento de la superficie forestal de la Comunidad Valenciana es propiedad privada”. Manuel García apuntó que “por ellas se circula libremente, se disfruta de su paisaje, se recogen setas, se camina o se caza, por eso precisamente se tiene la creencia que el monte es de todos. “Y en cierto modo –subraya– tienen razón puesto que el interés por la conservación de los bosques es general y sus beneficios los disfrutamos todos. Pero, ahora bien, los esfuerzos que cuesta mantenerlos no son compartidos, ni siquiera en una mínima parte por la sociedad, que sin embargo, cada vez demanda más, sus servicios”. 

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterPrint this pageEmail this to someone

Review Overview

Summary

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *