Nadie se espera. Pegada de carteles. Petición verbal del voto ciudadano. Música. Alboroto. Promesas. Aplausos. Muchedumbre. Suena un disparo. Las 00:00h. Comienzo oficial. Carrera electoral hacia el 20-N. No hay corredores. ¿Dónde están?. Rato hace que han salido. Algunos ya han terminado. Señores! España. Economía. Empleo. Sociedad. Ciudadanos. Compostura. Respeto. Eficacia. Seriedad. ¡No es país para tonterías!

Ha comenzado, al menos de forma oficial, la campaña electoral para las generales, los partidos abandonan, al menos hasta el 21-N, la permanente pre-campaña electoral, todos los partidos españoles dan su primer mitin en la capital, los nacionalistas en sus respectivas patrias, no hay nada raro, bueno si, sino es raro, algo extraño si hay.

Mariano Rajoy  ha celebrado su primer acto en el municipio de Castelldefels, tierras catalanas, tradicional bastión y columna esencial en anteriores victorias socialistas, y esta misma razón(indicación expresa de su presidente) ha sido lo que ha motivado a la directora de campaña del PP, Ana Mato, al traslado histórico del inicio de campaña de los populares fuera de su feudo principal, Madrid, a uno antagónico, Cataluña; no es casualidad, casi todo o todo en política nacional está debidamente medido, analizado y estudiado.

En las elecciones generales de 2008, suprimiendo en el recuento general los votos de la autonomía catalana, el Partido Popular habría sido el ajustado vencedor con 146 escaños frente a los 144 obtenidos por el PSOE, por tanto solamente hay una lectura posible, la base de la victoria electoral de Zapatero fue Cataluña, con un crecido PSC liderado por una de las mujeres socialistas por entonces ministra de vivienda, Carme Chacón, que obtuvo un histórico resultado con 25 escaños frente al pobre alcance obtenido por los populares catalanes con 7 escaños a pesar de obtener uno más respecto al resultado del 2004, y Zapatero lo avistó y por tanto lo agradeció, y mucho. Carmen Chacón, mujer pacifista, ecologista y catalanista, se convertía en una “pesa pesada” socialista siendo nombrada como nueva jefa de un ministerio bélico y españolista, el de Defensa. José Montilla, un andaluz de raíz afincado en Cornellà, además de ser el primer charnego President de la Generalitat, pasaría a ser de facto la segunda autoridad del estado y virrey en Cataluña, rodeado en su nuevo oficio de prestigiosos cortesanos “españoles” como Carod-Rovira y Joan Saura.

Por tanto, el leonés reelegido Presidente del Gobierno supo entrever esta situación que le llevó al éxito político y personal, y tomó nota, pero no fue el único, el gallego reelegido líder de la oposición también supo leer esta situación que le llevó a la derrota política y personal, y también tomó nota, y vaya si la tomó, a consecuencia de esta lectura, Mariano Rajoy se volcó en la región catalana, poco a poco fue intensificando sus gestos políticos, poco a poco aumentaban sus presencias personales en dicha autonomía, poco a poco se antepuso a la hostilidad a la que le tenían acostumbrado, resolvía con facilidad y sin consecuencias, que no es poco, hasta sus conflictos internos posicionando a la senadora valiente Alicia Sánchez Camacho al frente de un PPC venido a menos y con pocas esperanzas de futuro, vamos, que se podría afirmar con total seguridad que el líder popular rectificó como un sabio, y el primer premio le llegó con las elecciones autonómicas en esta tierra, colocando 18 diputados en el Parlament, un resultado sin precedentes para los populares del norte-este de España, vamos, Mariano cuando viaja a Cataluña ya no se encuentra en “tierra extraña”.

El sucesor de Aznar volvió a tomar nota y supo advertir que en su incesante y largo objetivo de hacer ver a los españoles que él era el presidente que más les convenía a éstos, no se debía pasar por alto el meter en costura a los catalanes y catalanas que ni Zapatero les quería tanto como presumía ni él les odiaba tanto, mejor dicho, no les odiaba nada, como se contaba.

Tres años y siete meses después de aquel agrio marzo de 2008, Rajoy contempla un horizonte a corto plazo ubicado en el Palacio de la Moncloa, mucho ha cambiado para los populares (también para los socialistas) el panorama político en España, y por supuesto en la tierra de Companys, Tarradellas y Pujol, por eso está satisfecho, contento y orgulloso del trabajo de su acólita Alicia y sus súbditos y, cómo no, del suyo propio, y eso se le nota a largas distancias, tiene claro que la crisis económica, el desempleo y otras tantas coyunturas institucionales le han ayudado, pero una cosa no quita a la otra, y sabe que ha resuelto con nota una asignatura pendiente, forjar clientela catalana, no lo digo yo, lo detallan las encuestas, el PP tocará el cielo subiéndose entre 182 y 189 escalones, mientras que el PSOE podrá sentir el calor del infierno al bajar hasta el escalón 120, y gran culpa de este escenario la tendrá la tierra del cava y las sardanas, ya que sus ciudadanos y ciudadanas serán los responsables del posible asiento de Mariano en el primer sillón azul sito en la Carrera de San Jerónimo, porque si las encuestas cumplen con sus vaticinios para el 20-N, todas las autonomías jugarán un papel importante, pero el PSC (18) puede perder hasta siete escaños que los ganaría el PPC (14), y aquí señores y señores puede estar la clave del éxito que se le ha resistido a Rajoy durante siete años y sietes meses, permítanme hacer dos consideraciones al respecto; de ahora en adelante el líder popular apadrinará el nº 7 como su favorito;  se puede afirmar sin temor que éstas son unas elecciones generales y catalanas.

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