Así, es importante que, a la hora de comprar, se compruebe la fecha de caducidad de los alimentos. Es necesario que, aquellos productos que deben mantenerse en frío, se transporten lo más rápidamente posible a la nevera; en el caso de alimentos congelados, se recomienda el uso de bolsas isotérmicas para el transporte.

Algunos productos, como las latas o las salsas, pueden conservarse en el lugar de compra fuera de las cámaras pero, una vez abiertos, deben consumirse rápidamente o guardarse en la nevera.

Dentro del frigorífico, los alimentos deben clasificarse por grupos y guardarse bien tapados, utilizando papel film o fiambreras, para evitar que las gotas de algunos alimentos puedan caer sobre otros.

Puesto que el fuego contribuye a acabar con los gérmenes de los alimentos, es importante prestar una atención especial a aquéllos que no van a pasar por una fuente de calor antes de ser consumidos, como son las ensaladas, los zumos, los fiambres, los postres o los dulces.

Preparación de la comida

El lugar en el que se prepara la comida también influye a la hora de evitar una intoxicación alimentaria. Así, hay que limpiar la tabla, el banco de preparación y los utensilios de cocina cada vez que se cambie de alimento.

Es aconsejable utilizar el papel de cocina en lugar de bayetas y vigilar el estado de limpieza de los trapos de cocina en caso de que se utilicen, puesto que, si no están en buen estado, pueden contribuir a esparcir los gérmenes.

De la misma forma, deben mantenerse las manos bien limpias antes de manipular los alimentos, ya que son fuente de transmisión de bacterias.

No se debe utilizar nunca la cáscara de huevo para separar las claras de las yemas. Es aconsejable usar un separador de yema o ayudarse de una cuchara o tenedor para hacerlo.

Si la comida no se va a consumir de inmediato, es necesario que, una vez preparada se guarde rápidamente en la nevera y se caliente antes de comerla. Los gérmenes se reproducen más por encima de los 5º, esto es, fuera de la nevera, y por debajo de los 68º, esto es fuera del fuego. Por este motivo, no hay que dejar que los alimentos se enfríen o descongelen en el banco de la cocina, sino dentro del frigorífico.

Si bien el período veraniego es más favorable para la aparición de toxiinfecciones alimentarias, puesto que el calor facilita la multiplicación de los gérmenes, es importante seguir estas recomendaciones durante todo el año.

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