El Departamento de salud de La Ribera informa sobre los peligros y beneficios que pueden provocar la exposición al sol y el contacto con el agua para la aparición o curación de las afecciones de piel. En este sentido, durante los meses de verano, pueden aparecer algunas afecciones como el pie de atleta o las picaduras de insectos, o bien influir sobre las ya existentes como el acné o la psoriasis. Además no debemos olvidar los efectos nocivos de los rayos ultravioleta, que son causa principal de la aparición del melanoma.

Afecciones que aparecen durante el verano

El calor, la humedad y el roce son los causantes principales de la aparición del pie de atleta o tiña pedis, afección que aparece principalmente en los meses de verano. Según la Dra. Carmen Ortega, Jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario de la Ribera, más del 75% de las consultas sobre ésta infección se producen en verano.

Esta afección, que provoca sudoración, mal olor, enrojecimiento, picor o quemazón,  se contagia a través del uso de objetos personales contaminados, aunque principalmente por estar en lugares de uso público contaminados, como piscinas, duchas públicas o vestuarios.

El pie de atleta afecta principalmente a jóvenes y deportistas, de ahí su nombre, y tiene una fácil curación. Habitualmente basta con la aplicación de una crema sobre la piel de los pies, mientras no se trate de una infección severa.

Desde el Servicio de Dermatología del Hospital Universitario de la Ribera se recomienda seguir unas medidas higiénicas para evitar contraer la infección.

En este sentido, es importante secar bien los pies después de lavarlos, especialmente los dedos. Mantener los pies más de 10 minutos en agua caliente puede ser perjudicial, puesto que reblandece la piel y facilita la penetración del hongo. Es aconsejable cambiar los calcetines y el calzado diariamente y evitar las rozaduras.

Se debe utilizar zapatillas de baño en gimnasios, piscinas, vestuarios y duchas o evitar pisar las alfombras descalzos contribuirá a prevenir el contagio. Es aconsejable también espolvorear calcetines y zapatos con un antifúngico en polvo y en personas con sudoración excesiva aplicar antitranspirantes.

El período estival se caracteriza en parte por las picaduras que sólo se dan en esta época del año. La de mosquitos y medusas son las más comunes, y no siempre se conoce el método de actuación. Desde el Departamento de Salud de la Ribera aconsejan que las personas más sensibles a las picaduras eviten los ambientes o lugares propicios para ello y utilicen repelentes.

Afecciones que se ven afectadas por el sol

Los meses de verano también influyen  en algunas patologías, como el acné o la psoriasis. Aunque se trate de una afección temporal, el acné tarda mucho en irse en algunos casos. Existe la creencia de que el sol y el bronceado disimulan el acné, pensando que está despareciendo, pero ésta concepción puede ser equívoca, ya que en la mayoría de las ocasiones sólo se trata de algo temporal. El bronceado puede ayudar a que el cuerpo produzca más sebo, lo que puede empeorar el acné, en vez de mejorarlo.

Desde el Departamento de Salud de la Ribera, aconsejan que las personas que presenten acné utilicen fotoprotectores libres de aceites con un factor de protección adecuado a su fototipo de piel.

La psoriasis es  una afección crónica, que consiste en placas enrojecidas con escamas, que afecta sobre todo a codos y rodillas y que puede verse aliviada si los pacientes toman baños de sol, porque mejoran los síntomas. Esto se debe a los beneficios de los rayos ultravioleta que disminuyen la respuesta inmunitaria mediada por los linfocitos T.

Cuando la psoriasis es leve o moderada, algunos pacientes pueden incluso reducir o suspender el tratamiento. Según la Dra. Ortega  un 90% de los pacientes ven aliviados los síntomas después de exponerse al sol. Es más, en algunos pacientes se aplica sol artificial en las terapias porque mejora notablemente la piel de quien lo padece y  eleva  su estado de ánimo.

Melanoma

Es un tumor maligno que puede aparecer en la piel  y su detección precoz puede ser curativa. Se puede prevenir siguiendo unos consejos, que sirven también para cuidar la piel y disminuir el fotoenvejecimiento.

Ponerse crema  de protección 30 minutos antes de la exposición y renovar la aplicación cada 2 horas y evitar la exposición solar entre las 12 y las 16 horas son medidas que contribuyen a mantener una piel sana y cuidada.

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