El Ayuntamiento de Alzira, a través del MUMA, ha iniciado el estudio de un grupo escultórico que representa al apóstol San Jaime, también conocido como Santiago, que se hallaba recluido en una hornacina de la Capilla del Cementerio. Un estudio al considerar que su precario estado de conservación requeriría una limpieza. Se tenía constancia de su ubicación, pero se desconocía su origen, e interés histórico.

El concejal de Cultura y Patrimonio, Carlos Correal, ha destacado: “Desde el Ayuntamiento pretendemos recuperar la memoria histórica de este conjunto escultórico e integrarlo en el nuevo devenir cultural de Alzira. Cabe resaltar el valor que representa la escultura, al considerarla una de las más antiguas de la imaginería local, y a la que hay que unir su calidad artística”. Correal ha indicado al MUMA “que se estudien las diferentes alternativas para que, tras su restauración, se pueda mostrar al público de forma temporal o permanente”.

Con motivo del año “Jacobeo 2010”, se consideró oportuno iniciar, en esta ocasión, su estudio, para analizar con detalle el estado de conservación y analizar el valor cultural del mismo. Desde el primer momento, se evidenció su valor histórico artístico y cultural, manifestado satisfactoriamente por diferentes causas.

Por un lado, la talla, de reducido tamaño pero con un delicado trabajo de imaginería, en la que se aprecian las buenas proporciones, los detalles de cada figura, los dorados y la policromía en general. También, sin tener constancia de su autor ni del momento de confección, se apreciaba una antigüedad mayor de la estimada, considerándola a priori de la primera mitad del siglo XX. Un segundo análisis permitió tras una limpieza descubrir el nombre del pintor y la fecha de ejecución.

Este mismo grado de satisfacción se aplica a su estado de conservación que, sin ser del todo bueno, tampoco se puede considerar preocupante. Presenta grietas estructurales, fracturas, incluso faltantes lígneos.  También roturas en los elementos decorativos de cuero. Y por último, pérdidas de “pan de oro” y policromía. Lo más grave y urgente de solución es la suciedad superficial y el fuerte ataque de hongos, lo que ha llevado consigo que sea la primera actuación llevada a cabo por el equipo de restauración del MUMA.

El proceso de restauración que, en principio se plantea aplicar, consiste en la consolidación previa de elementos en peligro de desprendimiento; limpieza mecánica; desinfección y limpieza química; reparación de grietas y roturas; estucado y reintegración cromática; y, finalmente, un barnizado de protección.

Por último, se valorará su recuperación cultural. Puesto que su valor simbólico no se mantiene en la actualidad y se ha perdido su devoción popular, se estudiarán otras alternativas para su puesta en valor cultural, en el mismo lugar donde se hallaba o en otro espacio que por su idoneidad lo integre de nuevo en el marco  cultural y social.

Se ha puesto en conocimiento de la “Asociación de Amigos del Camino de Santiago en la Comunidad Valenciana”, los cuales han visitado el MUMA para apreciar la imagen, mostrando su satisfacción por este hallazgo, apuntado a su vez que es una prueba más del seguimiento popular de este Santo peregrino en nuestras tierras.

Datos del grupo escultórico alzireño.

La escultura alzireña responde a la denominación de “Santiago Apóstol Matamoros”. Ésta representa la legendaria “Batalla de Clavijo” (844 d.C). Desconocemos su autor, aunque durante el trabajo de restauración se ha encontrado una inscripción en grafito en el anda que presenta el nombre de “J. Bodria”, relacionada con otra en el lado opuesto: “pintor 1878”, que podrían ser entonces el posible pintor de esta escultura y su fecha de realización. Los datos encontrados sobre el posible “Bodria” nos remiten a un artista y poeta de la Reinaxença Valenciana. Hijo de conserje de la Academia de San Carlos, aprendió el oficio de dorador. Trabajaría así en el dorado y pinturas del “altar de San Luis Beltrán” de la Ermita de Buñol.

La descripción formal de la escultura es la siguiente: tres figuras humanas y un caballo.

Figura Nº 1: Santiago, figura ecuestre. Indumentaria: túnica verde con un cordón dorado alrededor. Sobre los hombros viste un pequeño manto azul que le cubre los hombros con dos vieiras incrustadas a los dos laterales del pecho. Envuelve toda la parte inferior del Santo un gran y fino manto rojo. Todos estos ropajes tiene en común lo siguiente: sus bordes están decorados con una especie de cenefa dorada. Destaca la del manto rojo, ya que a diferencia de las otras que son rectas, esta adquiere una decoración de forma vegetal. Lleva sandalias de piel con cintas cruzadas para un mejor agarre. Es un personaje con barba y tiene el cabello rizado. Posee una aureola en la cabeza de santidad.

En cuanto a la posesión de armas, en la mano derecha lleva una espada con la que amenaza al enemigo y en la mano izquierda lleva la bandera. La bandera de seda blanca (símbolo de la pureza) con una cruz roja, símbolo del cristianismo, de la militancia religiosa y la protección divina, que más tarde derivaría en la cruz-espada de Santiago. A su vez, en el pecho del corcel se encuentra una cruz templaria, por lo que se puede también deducir la relación entre San Jaime Apóstol y la Orden de Los Templarios. Los primeros hermanos templarios no vivían y luchaban por el interés personal, sino por un concepto: el establecimiento de la sociedad cristiana, una civilización dedicada a la gloria de Dios. Un caballero templario entiende que hay un Dios, una vida creada por él, una verdad eterna y un propósito divino.

Santiago en esta representación adquiere una posición de ataque, y así lo representa también su rostro enfurecido con la boca entreabierta como simulando un grito de lucha o batalla.

Figura Nº 2: Corcel, caballo blanco encabritado, alzado sobre las dos patas traseras y  las dos patas delanteras en el aire. Carácter de ataque, refleja su fuerza en sus ojos y su hocico. En el pecho del caballo aparece la cruz templaría anteriormente comentada. Los complementos del caballo son las riendas y correaje de cuero para que el caballero pueda controlar su caballo. La albarda que se ubica en el lomo del caballo de color rojo y los estribos metálicos dorados.

Figuras Nº 3: Moros. Dos personajes, uno joven y otro anciano, ambos en el suelo bajo el caballo rampante.

Joven: turbante azul, pantalón bombacho beige. Camisa azul. Cinturón rojo. Descalzo. Puñal situado en la parte izquierda  del cinturón.

Anciano: turbante rojo (en tierra), pantalón bombacho beige. Camisa azul. Cinturón azul. Zapatillas. Capa beige con capucha.

Hay un sable musulmán del cual se desconoce la ubicación en el conjunto escultórico. Posiblemente se situara en el suelo, ya que se ha  encontrado marca de perforación en ninguna de las figuras. El sable tiene en su empuñadura un clavo que iría insertado en algún lugar que se desconoce. El suelo esta repleto de agujeros, por tanto creemos que es el lugar mas idóneo; tras ser amenazados los musulmanes, estos sueltan sus armas, dándose por vencidos.

Posición de defensa de ambos musulmanes. El moro anciano es el que está siendo atacado en ese momento por el apóstol, el moro joven se mantiene a un lado.

El conjunto escultórico está sobre un anda procesional, flanqueada en los ángulos por cuatro motivos decorativos, lo que indica que no era una obra realizada exclusivamente para su exposición en altar sino para procesionar en su festividad.

Por este motivo se considera que no era éste su lugar de origen, más bien debió ser trasladado a este lugar a finales del siglo XIX, o en la primera mitad del siglo XX.

Valoración cultural.

Como se ha indicado, el hecho de conservar el anda sobre el que descansa el grupo escultórico, y la evidencia que la hornacina en la que se hallaba en la Capilla del Cementerio no era adecuada a su tamaño, hace pensar que no era este su lugar de origen, y que debió pertenecer a una parroquia o cofradía que tras su extinción fue trasladado a este lugar.

Sant Jaume o Santiago, recibía devoción en los altares  que disponía en diferentes templos alzireños de Santa Catalina y de Santa María, como se constata en las “Visitas pastorales de Valencia siglos XIV-XV”, editado en 1996 y en la “Historia de Alzira”, anónimo del siglo XVIII, editado en 1980.

En relación a la importancia del santo en nuestra ciudad, sería conveniente recordar la vertiente dentro del Camino de Santiago que tiene más relación y proximidad a Alzira: “El Camí de Llevant” o “Camí de Santiago” desde Valencia. Se trata de una ruta cultural y religiosa de máximo interés, por lo que merece que se le preste especial atención. El “El Camí de Llevant” era utilizado no sólo por los valencianos, sino también por los habitantes de Mallorca y de Ibiza y por los residentes en el Reino de Nápoles y Sicilia, o peregrinos que venían de otros puntos del Mediterráneo.

En diferentes poblaciones valencianas como Algemesí, Alzira o Xàtiva, los hospitales medievales también acogieron a los peregrinos de aquel tiempo, al igual que sucede en otras poblaciones de diversas provincias españolas. Son 1.137 Kilómetros desde Valencia hasta Santiago, actualmente determinadas en 42 etapas que discurren por cinco Comunidades Autónomas.

Contribuye por tanto a difundir la Ruta de Levante, desconocida para los valencianos, pero por el contrario, muy conocida fuera de nuestras fronteras, ya que a lo largo del año son muchos los turistas extranjeros que llegan a Valencia para iniciar su camino compostelano desde el Mediterráneo.

Su puesta en valor podría encaminarse en esta vertiente, incorporándose como un elemento de referencia en este largo sendero turístico cultural que atraviesa nuestra localidad.

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