Este ejemplo ha tenido lugar en Bolulla durante el  mes de julio. El viernes 27 finalizan las “I Jornadas por una educación solidaria en Bolulla”. Han sido una demostración de que las subvenciones, aún siendo importantes, no son lo único que nos permite avanzar.

Bolulla es un pequeño pueblo de 300 habitantes, a 20 minutos de Benidorm, que linda con las fuentes del Algar, con unos recursos naturales envidiables. Durante varios años había funcionado una clásica escuela de verano subvencionada casi al 100% por la Generalitat. Este año, la coyuntura económica actual impedía la continuidad del mismo modelo de escuela, por lo que las familias se habían instalado en la queja de que por falta de subvención las puertas estarían cerradas y los niños abocados a la tele o la wii.

No obstante, una iniciativa del grupo en la oposición, en este caso el PP, ha hecho posible que el compromiso con las personas sea una realidad y 25 niños y niñas, de edades comprendidas entre los 4 y los 12 años, han vivido una experiencia que, sin duda, recordarán durante mucho tiempo.

Se ha hecho un llamamiento a estudiantes universitarios y también de secundaria para que de manera voluntaria, a través de talleres realizados en diferentes lugares del pueblo, ayudaran a estos niños a desarrollar su talento. Un total de 30 estudiantes han participado de forma altruista en este voluntariado que partía con presupuesto cero. Para ellos también ha sido una experiencia de aprendizaje intensa y muy enriquecedora, pues se han juntado estudiantes de medicina, de arquitectura, de ADE, de derecho, de medioambiente, de magisterio o de música y han convivido con las gentes del pueblo que les han abierto sus puertas, sus fuentes y sus campos.

Los talleres han tenido un componente plurilingüe importante y de manera natural se ha trabajado en inglés, en valenciano y en castellano. Los niños han aprendido a hacer teatro en inglés, han explorado charcas y pozas en el río, han contado cuentos en cuevas y debajo de la cascada de la “Renyinyosa”. Se han iniciado en el cultivo de sus propias verduras. Han montado una batucada. Han entrevistado a pintores y poetas locales. Han aprendido la importancia de la prevención de incendios en una tierra como la suya, rodeada por sierras cubiertas de pino mediterráneo y los bomberos también les han abierto las puertas de su camión. Han participado en actividades deportivas impartidas por deportistas de élite. Han visitado el Centro Medioambiental El Cautivador en La Nucía. Han lavado en el antiguo lavadero del pueblo con jabón fabricado por ellos mismos. Y quizás una de las actividades que ha resultado más extraña, aunque necesaria para el desarrollo de talento, ha sido que cada mañana se iniciaba con una sesión de “CHI-MON”, basada en técnicas empleadas por las nuevas corrientes de “mindful teaching” que se están investigando en universidades americanas. Se combinaba la meditación, los estiramientos, la relajación y la respiración con los sonidos de crótalos y cuencos tibetanos para aumentar la atención y la concentración, conseguir equilibrio e introspección para aprender a tomar decisiones o afrontar los descalabros que inevitablemente acompañan a la vida.

A los niños hay que transmitirles optimismo, esfuerzo, espíritu constructivo y afán de superación. No se trata de minimizarles la crisis, todos debemos ser conscientes de la gravedad actual, quizás comparable con la crisis y transformación que se vivió con la decadencia del imperio romano o lo que supuso para la historia moderna la crisis del siglo XVII o en el siglo XX el crack del 29 y sus consecuencias en los años 30 y 40 a nivel mundial, pero a los niños hay que enseñarles que las personas “resilentes” sobrevivieron a la caída del imperio romano, superaron la crisis del XVII y reconstruyeron Europa después de Hitler. Y eso se consigue cuando lo que nos mueve son valores y principios sólidos.

En nuestros tiempos esto quizás se manifieste de forma más clara y resulte más fácil de observar en los pequeños pueblos, donde el servicio público es verdaderamente altruista, pues en municipios de menos de 500 habitantes NO se cobra por dedicarse a la política, es verdadera vocación pública, allí se aprecia el compromiso real con las personas y con el desarrollo local, explotando los recursos de manera sostenible para que generen un bienestar en toda la comunidad que ejerza, además, un efecto multiplicador y de continuidad. La iniciativa puesta en marcha este verano pretende traer empleo y desarrollo para Bolulla en un futuro no muy lejano.

La coordinadora del proyecto, Isabel Montiel Vaquer, Concejal de Medioambiente y portavoz del PP en el consistorio, agradece a todos aquellos que han tenido la valentía de participar en estas jornadas sin mirar siglas, por pura vocación de ayuda para que los niños de Bolulla mejoraran su formación y vivieran un verano muy especial. Son personas que han entendido que en estos tiempos difíciles es fundamental remar en la misma dirección, que sólo puede ser una, el crecimiento y la superación, sustentado todo ello en el aprendizaje de que el derroche, el egoísmo y la avaricia provocan decadencia, mientras que la buena gestión de los recursos, el altruismo y el sentido común traen alegría, desarrollo y prosperidad. Quiere hacer extensivo este agradecimiento a la Asociación Valenciana de Estudiantes Universitarios (AVEU), al Ayuntamiento de La Nucía, al IES Mediterrània, al Parque de Bomberos de Benidorm, a Nuevas Generaciones del PP de La Marina Baixa y a todas aquellas personas que de manera individual han aportado su trabajo y recursos materiales, y por supuesto, a todo el pueblo de Bolulla. 

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