La “guerra de precios” desencadenada hace unas semanas por una importante y conocida firma española de distribución cuando anunció su decisión de bajar un 20% el precio de 5.000 productos de alimentación que vende a través de su red de supermercados empieza a tener efectos negativos sobre el sector primario, sobre los agricultores que actúan de proveedores de las grandes compañías de distribución, según ha podido constatar la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA).

Frente a esta coyuntura, y teniendo en cuenta que en algunas tiendas se han llegado a comercializar productos agrarios por debajo del coste de producción, esta organización agraria exige a la Comisión Nacional de la Competencia que “abandone su tradicional pasividad ante los manejos de la gran distribución y abra una investigación en toda regla sobre tales prácticas abusivas para sancionar todas aquellas responsabilidades que puedan derivarse”.

En un contexto de recesión económica como el actual, la intensificación por parte de las grandes firmas distribuidoras de una estrategia encaminada a rebajar los precios en un segmento tan sensible como la alimentación con el objetivo de ganar, o cuanto menos no perder, clientes está generando tensiones a lo largo de toda la cadena de valor que terminan traduciéndose en una fuerte presión a la baja sobre el eslabón más débil de la misma, es decir, sobre los agricultores, quienes están comprobando como sus cotizaciones, ya de por sí muy deterioradas, se hunden todavía un poco más.

Sin embargo, y con ser extremadamente graves para los productores las consecuencias de lo que está sucediendo, “quizá aún lo sea más la desidia y el clamoroso silencio exhibidos por la Comisión Nacional de la Competencia ante esta situación”, según denuncia el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado.

 “Efectivamente –explica el máximo responsable de la citada organización agraria- con esta decisión adoptada por una destacada firma de la gran distribución queda demostrado que este tipo de compañías son los verdaderos amos y señores del mercado, donde suben o bajan precios a su antojo y cuando lo consideran más oportuno.

Aplican los márgenes que quieren y pueden jugar con ellos, mientras que al resto de integrantes de la cadena agroalimentaria no nos queda ya margen alguno para subsistir. Son ellos quienes detentan todo el poder y abusan de su posición de dominio. Así que, por mucho que nos digan, en estas circunstancias no puede hablarse de la existencia de un mercado libre, pero Competencia, en lugar de intervenir, como es su obligación, prefiere mirar hacia otro lado y plegarse ante los intereses de los poderosos. Competencia tiene que actuar ya y es lo que le exigimos desde AVA-ASAJA, porque si no se ataja el problema las consecuencias van a ser el cierre de muchas empresas agrarias y el consiguiente aumento del paro y del número de hectáreas abandonadas”.

En opinión de Cristóbal Aguado, situaciones como la descrita “hace más urgente que nunca la aprobación por parte del Gobierno de la ley para la ordenación de la cadena agroalimentaria que viene anunciando el Ministerio de Agricultura y que esperamos sirva para corregir todos estos abusos y desarreglos que comprometen seriamente el futuro del sector agrario”.

“La desfachatez de Almunia”

Por último, y a la vista de la crisis continuada de precios que arrastra la inmensa mayoría de los agricultores, el presidente de AVA-ASAJA también califica de “sarcasmo y desfachatez” el reciente informe de la Red Europea de Competencia (REC) en el que se sostiene que las actuaciones de las autoridades europeas de Competencia, cuya responsabilidad máxima recae en el vicepresidente de la Comisión Europea, el español Joaquín Almunia, “han beneficiado a los agricultores, proveedores y consumidores”. 

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