Según publica la agencia DPA, el solo hecho de observar basta para que el propio cuerpo secrete la hormona del estrés, el cortisol. Los especialistas califican este fenómeno de estrés empático.

Los científicos pidieron a un grupo de personas que resolvieran cálculos matemáticos mentales y mantuvieran entrevistas de trabajo.

En el 26% de las personas del grupo que las observaban, les fueron registrados aumentos de los valores de cortisol.

En el caso de las parejas de los participantes de la prueba, se detectaron incrementos de la hormona del estrés en un 40% y en el de personas completamente ajenas, sólo un 10%, relata DPA.

Si los observadores podían seguir los acontecimientos de forma directa, un 30% de ellos reaccionaba sintiendo estrés. Pero si los seguían a través de un monitor, un 24% se estresaba.

“Esto significa que hasta los programa de televisión que me confrontan con el sufrimiento de otros me pueden contagiar el estrés”, afirmó Veronika Engert, del Instituto Max-Planck.

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