Esta ruta discurre por uno de los cinglos de la espectacular muela de Cortes, tomando uno de los antiguos caminos que unían Cortes con la aldea de Otonel. La muela de Cortes, forma parte de la plataforma del Caroig con alturas medias entre los 800 y 900 metros, teniendo su punto más alto en el Cinto Cabra con 1015 metros.

La hoz del Júcar es aquí un estrecho paso pétreo de verticalidades imposibles; un lugar que emociona por su silencio y en el que gozan de libertad miles de cabras salvajes, jinetas, jabalíes o muflones. Entre sus incontables barrancos, se pueden encontrar también águilas y buitres.

Desde el poblado morisco del Otonel hacia el sur y el oeste, miles de hectáreas forman parte de la muela de Cortes de Pallás y del Macizo del Caroig. Este espacio natural se muestra al viajero como el territorio más salvaje, deshabitado y libre de infraestructuras de todo el conjunto de tierras valencianas, el paraíso para la avifauna y los mamíferos silvestres.

También es tierra de yacimientos paleontológicos. En la zona fácilmente se encuentran tres áreas de restos de huellas fosilizados, en este caso de dinosaurios. El primero se halla en el término de Dos Aguas y el segundo en Millares. El depósito de Millares es uno de los más representativos de la Comunitat Valenciana, según los paleontólogos y acoge los conocidos como Tambuc Este y Tambuc Oeste. Cuentan con el mayor número de icnitas, más de 200, de la Comunitat Valenciana y, por otra parte, presentan muy buenas expectativas de incrementar el número de huellas expuestas. El Tambuc tiene muy buenas condiciones de exposición y la posibilidad de crear itinerarios de visitas y, además, se encuentra cercano al tercero de los yacimientos, el de Bicorp, que está ubicado en el Barranco del Randero.

Siguiendo la ruta por la CV-580, llegamos a Millares, dentro ya de la comarca de la Canal de Navarrés. Millares fue una población importante en tiempos de la dominación musulmana. Por ello, su núcleo urbano tiene claras reminiscencias árabes. Destaca su castillo y la fuente de Las Donas, situada en la parte baja de la localidad, con su balsa y una bien acondicionada área recreativa. A unos cuatro kilómetros de Millares, un desvío a la izquierda lleva hasta el histórico salto de Millares y su central eléctrica, encajado entre los vertiginosos farallones del río. Una vez abandonado Millares nos adentramos en las montañas que, desde el mirador situado antes de llegar a Dos Aguas.

Desde aquí, las montañas recubiertas por el bosque bajo están compuestas por coscoja, aliagas, romero, palmito, savina y tomillo. Un recodo del camino nos muestra el pueblo de Bicorp, rodeado por el Barranco Moreno en forma de "C". Destaca el ecomuseo, donde se encuentra un centro de difusión del patrimonio que funciona como eje vertebrador y de gestión de los recursos del Parque Cultural de la Canal de Navarrés. El ecomuseo permite descubrir que todo el conjunto de cuevas y abrigos del arte rupestre levantino de la zona está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. De entre todas las cuevas e itinerarios destacan la cueva de la Araña, por sus pinturas con escenas de la recolección de miel, y todo el conjunto de pinturas rupestres del Barranco Moreno. A la cueva de la Araña se llega por una tortuosa pista forestal desde la carretera que lleva a Quesa, un kilómetro después de dejar Bicorp. El camino remonta el sinuoso y espectacular discurrir del río Cazuma, que regala innumerables pozas de cristalinas aguas a los pies de sencillas cascadas.

El trayecto hasta la cueva de la Araña varía entre entre desfiladeros, barrancos, corrales, charcas de agua transparente o cuevas y, al final del camino, sus pinturas rupestres. En 1920 se realizó una expedición para estudiar las pinturas de la cueva de la Araña a cargo del científico Hernández Pacheco.

Por su parte, en el barranco Moreno, encontramos impresionantes rocas calizas, abrigos, cuevas y formaciones geológicas bien diferentes e interesantes. Además, hermosas pozas de agua cristalina y de color verde se suceden a lo largo de todo el barranco. Las pinturas rupestres de los abrigos no desilusionan al visitante, ya que las figuras de ciervos, cabras y motivos geométricos se aprecian sin dificultad dibujados sobre la piedra.

Nos vamos de Bicorp por la CV-580 dirección a Quesa. También allí abundan los abrigos de pinturas rupestres como el del Voro, con la escena de los cuatro arqueros. Salimos de Quesa hasta Navarrés, entre pinadas y campos de almendros, olivos y algarrobos. Navarrés se encuentra arropado en el corazón de la comarca, situado en las inmediaciones del río Grande. Navarrés es un municipio en las faldas de un cerro que corona la ermita del Cristo de la Salud.

Dentro de la población destacan un silo de origen árabe conocido como La Tinaja y la fuente de los veinticuatro chorros, con más de doscientos años de antigüedad. Los accidentes geográficos por los que pasa el agua, susceptibles de ser utilizados por el ser humano como área recreativa, se multiplican en Navarrés. Estas zonas, además de poder ser empleadas para el esparcimiento, son enclaves naturales de gran atractivo y frondosa vegetación.

Podemos ir a la Ceja del Río Grande, en la que existe una zona de acampada, al barranco de los Chorradores y el del Barcal, zona paisajística de belleza singular, a Playamonte, con su playa artificial al Pozo de las Quebradas, que tiene aguas termales con alto contenido en hierro de propiedades curativas; la Sima de Tous, cueva con estalactitas y estalagmitas, y la presa de Escalona, impresionante obra de ingeniería ubicada en un paraje entre montañas. Nos dirigimos ahora a Bolbaite.

Desde Navarrés a Bolbaite la fértil huerta llena el paisaje con infinidad de invernaderos donde se cultivan flores. Navarrés es uno de los principales productores de todo el conjunto de tierras valencianas, hasta el punto de que por este motivo se le conoce como "la Holanda valenciana". Llegamos a Bolbaite, localidad dividida por el río Sellent, que a su paso por el municipio recibe el nombre del pueblo. Existen dos puentes que unen las dos partes de la localidad conocidas como El Lugar y La Peña. La mayoría de los pueblos pequeños del Macizo del Caroig fueron poblaciones árabes, por lo que sus cascos antiguos muestran un bello laberinto de tortuosas calles estrechas con sus casas blancas; éste es, sin duda alguna, el caso de Bolbaite.

El casco histórico de la villa, llamado Ravalet, está compuesto por un entramado de callejuelas que discurren alrededor del Castillo de Bolbaite. Es imprescindible acudir al paraje del río Sellent. Bajo el Puente Viejo, en un pequeño remanso de aguas, se encuentran multitud de patos, ocas y enormes carpas. Más arriba el cauce del río se convierte en una zona de asueto, con un lago natural apto para el baño, merenderos, fuentes y una zona recreativa. Subiendo por el río, nos encontramos con el Gorgo Cadena, con una cueva sumergida dentro del Gorgo de gran interés espeleológico. Tras nuestro paso por Bolbaite, y sin salir de la CV 580, llegamos enseguida a Chella.

El pueblo de Chella también tiene una trama urbana de claras reminiscencias árabes. Un paseo por los alrededores de la villa debe comenzar en el Mirador y sus amplias panorámicas; seguirá en el Salto, con las ruinas de una central eléctrica y con un entorno de exuberante vegetación que esconde la cueva de la Lluvia. Además, nos sorprenden las cuevas del Turco y el barranco del Lobo, en las que se han descubierto importantes yacimientos arqueológicos, en concreto sílex y cerámicas desde el Mesolítico hasta la edad de los metales. Tras Chella llegaremos enseguida a Anna. Si hasta el momento nos hemos admirado por la cantidad de lugares que el agua nos brinda por esta zona de la Comunitat Valenciana, se puede decir que Anna es la capital del agua de la comarca de la Canal de Navarrés, como bien atestigua la laberíntica red de canales que forman embalses, lavaderos y cascadas.

En Anna abundan los manantiales y, en torno a las corrientes de aguas frescas y cristalinas, crece una frondosa vegetación. Anna se ha transformado últimamente en uno de los destinos turísticos preferidos por parte de los valencianos amantes de la naturaleza. La Albufera de Anna, situada a un kilómetro aproximadamente del casco urbano, es un lago de agua dulce, rodeado de una frondosa vegetación compuesta, principalmente, por sauces y chopos, que recibe el agua de distintos manantiales que brotan, algunos de ellos, del propio lago. La Albufera no es el único lugar reseñable del pueblo de Anna. La villa está dividida en dos núcleos: en la zona más elevada, el barrio de Las Eras, y en la parte más baja, el casco antiguo.

Por esta zona discurre un copioso manantial, que proporciona una singular sensación de frescor en calles tan populares como la Alameda, en la que está situado el Palacio del Conde de Cervellón, sin duda alguna, el principal edificio de carácter civil, construido en la Edad Media sobre el antiguo castillo árabe.

Dejamos Anna en dirección sureste para acercarnos a Enguera. Deberemos dejar la CV-580 para continuar nuestra ruta por la CV-590. Enguera está enclavada en las estribaciones de la sierra a la que da nombre. estancan las localizaciones de los caseríos dispersos por sus montes. En uno de ellos, El Teularet, podemos visitar un centro de interpretación y un aula de la naturaleza con agricultura y ganadería ecológica, uso de energías alternativas, camping naturista, edificios bioclimáticos y tratamiento integral de residuos. En este paisaje cultural y natural serrano finaliza la ruta, no sin antes visitar los importantes yacimientos arqueológicos de la sierra, entre los que destaca el poblado íbero de Lucena, de entre el siglo III y la primera mitad del siglo I a.C.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterPrint this pageEmail this to someone

Review Overview

Summary

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *