Nadie va a negar que la situación de Alberto Fabra, es crítica, porque la deuda del Consell es agobiante y han abarcado más de lo que realmente podían, porque si una regla mantiene un convento, el convento popular anda algo revuelto y deben poner orden con carácter de urgencia y después pagar la deuda. Es decir, antes de ponerse a hacer nuevas inversiones, deben pagar las deuda adquiridas y que el “debe” y el “haber” de la contabilidad quede con un saldo favorable porque no se puede estar destinando millones a cosas sin sentidos  aumentando la cuenta de morosidad que después pagamos los ciudadanos.

Siempre he dicho que el político es un mal gestor administrativo y por el contrario un espléndido gastador del dinero ajeno, del dinero del contribuyente, pero esa línea de actuación debe cambiar o los ciudadanos nos veremos abocados a tomar medidas drásticas que pondrían en jaque a más de un gobierno autonómico inútil por demás, pero esta no es la cuestión que me lleva a escribir una vez reconocida la mala gestión económica que el Partido Popular está haciendo de los dineros de los valencianos, pese a que las últimas estadísticas hablan de una nueva mayoría absoluta de este partido frente a un fracasado socialismo valenciano salido de Guatemala y  metido en Guatapeor (Alarte por Puig).

Acusan los socialistas a Fabra de ser "un moroso" y creen que no tiene "legitimidad moral para dirigir la Comunitat". Bueno, es una opinión que nadie puede compartir y menos cuando esta opinión viene de un partido que durante años calló cuando tenían que reclamar a Zapatero la deuda que este tenía con la Comunitat Valenciana, cuando este partido ha llevado a España al pozo más ciego y cienagoso de la ruina económica con más de cinco millones de parados, una agujero económico que supera los 90 mil millones de euros, un partido que dejó de aportar al Fondo de Reserva más de 14 mil millones de euros para pagar las pensiones, un partido que fue el que más recortes hizo durante la época de Zapatero y Rubalmentiras, un partido que dejó en quiebra la Seguridad Social. ¿Con qué moral se atreven estos bolcheviques menopáusicos a criticar a nadie?

Pretenden tapar con estas manifestaciones el tripartito que están fomentando junto con Bloc-Compromís y EUPV, contra aquello que las urnas deciden como voluntad de los valencianos, porque no les conviene y buscan gobernar sea como sea a costa del voto valenciano ¿Pero cómo pretenden gobernar aunque sea con un tripartito abocado al fracaso sin entendimiento ni base cuando el partido que gobierna cuenta con mayoría absoluta? ¿Han contado estos espabilados del tres al cuarto la diferencia de votos que les permitiría gobernar? Lo que está demostrando Puig, es que no tiene ni idea de lo que hace, que no sabe ni donde tiene la mano izquierda y menos la derecha, que es un personaje negro sin base política, sin proyecto político para los valencianos y sin programa con el que presentarse y cree que con el apoyo de los comunistas recalcitados, podría conseguir mover el sillón de  Fabra.

Quieren ocultar el deseo de desespañolizar el Reino de Valencia fomentando el catalanismo al que está tan apegado Ximo Puig como buen morelense (sabemos todos lo que el norte de Castellón quiere), para vendernos a las tesis catalanistas demostrando que su nivel de analfabetismo es tremendamente elevado y su incultura incalculable, pero de todos es sabido que el PSPV no es más que un fiel sirviente de los catalanes y de los deseos imperialistas catalinos, una burrada sin lógica y sin sentido, como todo aquello que rodea al socialismo valenciano y me viene a la memoria aquellos momentos en los que Juan Lerma, Clementina Ródenas, Ricardo Pérez Casado, Cipriano Ciscar y tantos otros se arrodillaban ante el gran catalán y obedecían sus leyes a rajatabla, hasta el extremo de cambiar el idioma valenciano, la lengua valenciana con una mezcla (aún vigente en los socialistas) de normalización lingüística que suena a pedo de burro y encima se suman a los comunistas para terminar de mofarse de los valencianos, de la cultura valenciana, de la historia valenciana, de las raíces valencianas.

En definitiva, que por muchas manifestaciones que quieran hacer los socialistas contra el Partido Popular, no dejará de ser un fracaso más, pues aunque los populares no estén últimamente muy acertados, es bien cierto que el pueblo manda y el pueblo decidió que siguiesen gobernando pese a los escándalos del Gürtel y las últimas estadísticas siguen favoreciendo a estos pese a lo mal que manejan el monedero de los valencianos.

Los socialistas están llamados a reinventarse y por ende a presentar un programa que les haga creíbles, porque mientras sigan usando la estrategia del golpe bajo basado en calumnias, mentiras y falsedades, su lugar seguirá siendo el de la oposición y no muy tarde, volveremos a ver rodar cabezas en Bolserías, empezando por la de Ximo Puig. 

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